LA ESENCIA DE LAS ARTES MARCIALES

OLYMPUS DIGITAL CAMERALos años van pasando y cuesta bastante seguir el ritmo de un entrenamiento de competición. No sólo el seguir el entrenamiento sino aceptar la derrota, más a causa de la imposibilidad de seguir el ritmo de los entrenamientos y sobretodo el ritmo que marcan las generaciones nuevas de luchadores. Hace tiempo que dejé aparcados otros deportes de contacto, por la presión que ejerce la edad y porque los golpes ya duelen, centrando mi práctica marcial regular en el BJJ y en el judo, dos deportes-arte marcial cuya base es el combate, sin dejar de hacer incursiones esporádicas en el boxeo y en otras artes marciales no competitivas. Aun así he intentado seguir manteniendo un ritmo de entrenamiento enfocado al combate de competición.
Por los motivos citados al inicio de este escrito, en multitud de ocasiones he pensado que ya es suficiente, que debería tomarme los entrenamientos con otra perspectiva, practicar más que entrenar y hacerlo “For Fun” porque me gusta y me lo paso bien. Y el problema llega en este punto. Cuando entras en un tatami con la idea de entrenar exclusivamente por diversión te encuentras con la cruda realidad en el momento de hacer combate: en la cabeza siempre está el pensamiento de que ¡a mi la guardia no me la pasa ni dios! y ya estamos liados… volvemos a estar en la jungla peleando como si la vida nos fuera en ello.
Muchas veces he hecho esta reflexión, ¿cual es la esencia de las artes marciales? y todo lo comentado anteriormente me lleva siempre a la misma respuesta: el combate. Las artes marciales y su expresión como deporte se basan en la pelea. Todo lo aprendido, todo el conocimiento acumulado sólo es posible validarlo y contrastarlo en un combate, todo se resume en la pelea.
Como personas civilizadas hemos ritualizado la lucha en estos deportes de combate, por lo que la medida de lo que somos como artistas marciales se refleja en los torneos y los campeonatos, es nuestra manera de probar nuestra valía y nuestro nivel marcial, aunque se pierdan las peleas…
Y eso me lleva a una tercera pero no menos importante reflexión: ¿Cuánta gente practica artes marciales y aprende un conjunto de técnicas de dudosa efectividad? Las artes marciales de hecho se pueden practicar con objetivos diferentes del de la pura pelea, del objetivo final de aprender a luchar y por ende a defenderse ante una agresión. Una persona se puede acercar a las artes marciales por motivos de salud, filosóficos, deportivos,… y sin la intención de aprender técnicas cuyo fin último es derrotar a un oponente en un combate real. Hasta aquí todo correcto, pero eso sí, siempre que el estudiante sea consciente de ello. Que no se le venda un método infalible y luego se enfrente a la dura realidad de una pelea real. Si el instructor está vendiendo un engaño conscientemente es un mentiroso y si lo hace sin esa intención es un insensato.
En definitiva, aun siendo realista y sabiendo que el cuerpo ya no está para según que exigencias intentaré seguir combatiendo en torneos porque la pelea es la esencia de las artes marciales.

El aikido tendrá que esperar algún año más.

camp cat4

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