HAND CANNOT ERASE (Steven Wilson)

hand cannot eraseEn enero de 2006 apareció, en un apartamento de Londres, el cadáver de una chica llamada Joyce Carol Vincent. Hasta aquí nada que hiciera pensar en un suceso fuera de lo común  y que hiciera destacable esta noticia, más allá de la triste fatalidad de la muerte de una persona. Pero lo que hace que este suceso tenga, hasta cierto punto, algo especial es la particularidad de que Joyce Vincent llevaba ya muerta tres años. Aparentemente la chica llevaba una vida normal, incluso por lo que parece de cierto éxito en lo personal y en lo artístico. Aun así su tendencia vital la llevó al aislamiento hasta el punto de “desaparecer” sin que nadie se percatara de ello. ¿cómo es que nadie la echó en falta? ¿por qué nadie se preocupó por su paradero? ¿por qué no se alarmaron ni sus familiares ni sus amigos? ¿…?

Esta historia es la base a partir de la que Steven Wilson construye la línea argumental de su último trabajo discográfico, Hand Cannot Erase. En este trabajo Wilson se adentra en los motivos que conducen al aislamiento y la desconexión en la era digital. El tema no es nuevo, todos tenemos en mente un disco que plantea estos mismas inquietudes aunque Hand Cannot... actualiza estos conceptos desde la perspectiva que ofrece el siglo XXI. De hecho he leído en algún sitio que estamos ante el “The Wall” de la generación de Facebook. Si Ian Anderson actualizó Thick as a Brick con una versión digital del St. Cleve Chronicle, Wilson también introduce la modernidad y las nuevas tecnologías mediante la publicación de un blog supuestamente escrito por la protagonista de la historia, en la que reflexiona sobre las causas que la llevan al final ya conocido de la historia.

Comenté en una entrada anterior que la mayoría de grupos o solistas progresivos sienten la necesidad de componer un trabajo conceptual en el que expresar de una forma definitiva sus inquietudes con respecto a un aspecto trascendente de la vida: léase The Wall, Brave, metropolis 2 (Scenes from a memory), Thick As A Brick o Subterranea, entre otros muchos. Con este trabajo Steven Wilson tiene la ocasión de entrar en el club de los artistas compositores de discos conceptuales, heredando formas y estilos de los grandes grupos del pasado. En la crítica que realicé de su anterior trabajo ya comenté el dilema que se plantea al valorar estas consideraciones: ¿homenaje o plagio?, ¿préstamo o robo?… a cada cual decidir…
Musicalmente Wilson explora en este trabajo nuevos campos musicales introduciendo bases electrónicas y un estilo más convencional en algunas canciones, si se compara con su anterior trabajo, The Raven that Refused to Sing, aunque sin abandonar sus bases jazzisticas y progresivas que tan buen resultado le han dado. Con la introducción de estas novedades Wilson consigue una nueva dimensión en el campo del progresivo.

El disco se inicia con First Regret, una breve y suave introducción instrumental tras la que nos encontramos con un temazo progresivo, 3 Years Older, tema que combina los conceptos clásicos del sinfonismo musical con los brochazos de modernidad que aporta Wilson en sus composiciones; melodía, bases instrumentales potentes y épica en proporciones exactas. Tras este imponente inicio nos encontramos con el tema que da título al álbum, canción con un aire más comercial y pop aunque con una calidad y una factura excelentes. Los momentos más electrónicos, una de las principales características de este trabajo, nos los encontramos en el siguiente tema, Perfect Life, canción de una gran belleza y con una fuerte carga melancólica que desemboca en Routine. Este tema es el punto en el que el disco pasa a un sonido algo más oscuro y dramático, con una combinación de sonidos electrónicos y acústicos, que ya se mantendrá prácticamente hasta el final. Esta oscuridad se afianza en el siguiente tema, Home Invasion, con un inicio progresivo-jazzistico y con una contundencia evidente en el que la parte vocal es una perfecta muestra del sonido más rockero dentro del progresivo, definido hace tiempo por grupos como Pink Floyd. Esta influencia floydiana se aprecia perfectamente en el tema que se enlaza a continuación, Regrett 9. Esta composición instrumental es un claro ejemplo de la influencia del sonido de The Dark Side of The Moon, tanto en los teclados como en el solo de guitarra, claros herederos de la pareja Wright-Gilmour. Como puente al siguiente tema se nos presenta un tema más tranquilo y atmosférico, Transience, con una base de guitarras acústicas y sintetizadores que dan paso al tema más largo del disco, Ancestral. Ésta es una composición de alto voltaje progresivo, iniciándose con una ambientación atmosférica que rápidamente se torna en un sonido épico y que con sucesivos pasajes instrumentales y vocales desemboca en un final que roza el prog-metal más contundente. Ciertamente este tema es la piedra donde se cimienta el conjunto de la obra. El disco se cierra prácticamente, ya que hay un tema posterior, con la canción Happy Returns, en la que Wilson vuelve a retomar la melodía de First Regret y en la que después de las fuertes emociones de los temas anteriores vuelve a mostrarnos un carácter más melancólico. Aunque la canción se nos presenta con una bella melodía de ninguna manera es una canción dulce ya que narra el final de la vida de Joyce. No voy a negar que la letra me ha puesto la piel de gallina en más de una audición.

Do the kids remember me?
Well I got gifts for them,
and for you and sorrow
But I’m feeling kind of drowsy now
So I’ll finish this tomorrow.

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