THE ENDLESS RIVER (PINK FLOYD)

Endless RiverHacía muchos años que no me sentaba delante del equipo de música para escuchar un disco, sin hacer ninguna otra actividad. Toda la música que he escuchado, de unos años a esta parte, siempre ha sido, incluso las novedades, durante trayectos en el coche, en tren o haciendo alguna otra cosa por casa. Pero Pink Floyd se merecía esta hora de atención exclusiva, sin ninguna distracción, para no perder el mínimo detalle y disfrutar conscientemente de este nuevo y último trabajo de la banda. Cosa que creía que ya no volvería a ocurrir.

La noticia de la publicación de este disco me produjo cierta desazón y me llenó de dudas. Un trabajo que no es exactamente nuevo, obtenido a partir de las sesiones de improvisación de The Division Bell, publicado 20 años después, con Richard Wright fallecido,… las dudas y los temores eran muchos. David Gilmour concibió este disco como un homenaje al desaparecido R. Wright y tras la audición del mismo, y más allá de este reconocimiento al teclista de la banda, me pareció que había una intención de llegar a una suerte de redención de los miembros del grupo, conducida por la mano de Gilmour.

A pesar de que esté basado en sesiones del año 1994 y no ser un trabajo nuevo, desde el punto de vista de su composición, el disco vuelve a ser un trabajo de toda la banda, con la excepción lógica de Roger Waters. Todos los músicos participan efectivamente en la composición de esta obra, como lo fueron los primeros trabajos de PF, anteriores a los dominios de Waters durante una época y de Gilmour posteriormente. Este disco sobrepasa la monolítica presencia de Gilmour, ya que la contribución de los teclados de Wright es patente y efectiva, así como la participación de Nick Mason que vuelve a estar como en composiciones pretéritas. Durante la audición de The Endless River se realiza un viaje por la historia del sónido PF, rememorando tiempos pasados de la banda, en el que se recuperan sonidos y estilos de épocas anteriores. Tras escuchar las palabras de Wright, al inicio del disco, en Things Left Unsaid, donde se plantea la falta de comunicación como uno de los problemas que sufrió el grupo durante muchos, se abre la fuente de la abundancia de los sonidos clásicos de PF, aflorando una sensación que pone la piel de gallina. Estoy escuchando un nuevo y renovado Shine On You Crazy Diamond en los cortes correspondientes a la primera parte de este trabajo, la denominada Side 1. Sin descanso aparece el tema Sum, en el que el grupo empieza a presentarnos sonidos experimentales que recuerdan a la primera época de la banda, en la que las ideas fluían y el sonido brotaba fruto de la improvisación y del descaro de la juventud. Guitarra afilada de Gilmour, batería pesada de Mason y magnífico colchón de teclados de Wright. Pero Mason no finaliza su demostración, en el siguiente tema, Skins, toma el protagonismo con su batería como en el histórico inicio de Time o en One Of These Days. Parece que ha despertado de sus 30 años sabáticos. Tras el interludio que supone Unsung, Gilmour arranca con la bellísima y melódica Anisina. Escuchar estos temas supone rememorar las primeras épocas del grupo. Composiciones que sirvieron a la banda para dar el salto a proyectos de mayor envergadura, y que Waters resumió perfectamente en una entrevista con la frasea “ya estábamos preparados para hacer The Dark Side Of The Moon“. Side 3 se inicia con The Lost Art of Conversation, tema puramente al estilo Wright, en el que nos muestra su sonido de piano más melancólico y en el que se refleja el concepto del disco, eje sobre el que también giraba The Division Bell, la falta de comunicación. Tras el momento jazzistico que supone On Noodle Street llega Allons-Y, tema en el que Gilmour recupera un riff de guitarra muy al estilo de The Wall. Esta pieza se presenta fragmentada en dos partes y surcada por Autumn 68, tema grabado por Wright en 1969 con el órgano del Royal Albert Hall, pieza exquisita y sorprendente de la que seguro deben haber grabaciones más extensas. El Side 3 se cierra con Talkin’ Hawkin’, composición que puede considerarse continuación de Keep Talking y en la que vuelve a aparecer la voz de Stephen Hawking. Side 4 arranca con Calling y Eyes to Pearls temas atmosféricos y experimentales que nos introducen en la bella Surfacing, composición con un aire más acústico y coral que nos prepara casi emocionalmente para la canción con el que se cierra, no sólo el disco si no la historia musical de Pink Floyd. Louder Than Words, único tema vocal del disco, es un elegante heredero del gran canción que es High Hopes. Aunque la canción que cierra The Division Bell ya era una declaración de intenciones y se postulaba como el tema despedida del grupo, Louder Than Words tristemente finiquita de forma definitiva casi medio siglo de una de las mayores bandas de la historia, no sólo del Rock si no de la música en su conjunto.

Ya tenía asumido que Gilmour y Mason iban a dejar ya a Pink Floyd en la estantería de los anales del rock, como muy bien se merece y sin ninguna intención de revivirlo, la verdad no tendría ningún sentido. Pero ser conscientes de que The Endless River contiene las últimas composiciones de estos eternos estudiantes de arquitectura produce una sensación de orfandad musical.

Entrando en otras consideraciones: no hemos hablado del cuarto en discordia y como se decía en el anuncio: ¿Y Roger Waters que opina de todo esto?. Quiero pensar que cuando Samson escribió la letra de Louder Than Words, como expresión del sentimiento de Gilmour y quizas también del resto de componentes de PF, Mason y Wright, no sólo se refería a los tres componentes citados sino también había un pensamiento para Roger Waters. ¿Cómo habrían sido estos temas instrumentales si se hubieran transformado en canciones? ¿Hubiera habido un sitio para la incorporación de Roger Waters? ¿Podría haber añadido sus letras a esta base creada por Wright y desarrollada por Gilmour? Creo que nunca lo sabremos.

Larga vida a Pink Floyd

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Una respuesta a THE ENDLESS RIVER (PINK FLOYD)

  1. Gobe dijo:

    Muy buen artículo. No comprendo a la gente que ha puesto a parir este disco. Basta con degustarlo de la manera adecuada para disfrutar de su potencial.

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