TRANSATLANTIC (Barcelona, 28/02/2014)

ImagenIntensa fue la espera en la sala Razmatazz 2 el pasado viernes 28 de febrero. Las expectativas creadas por el grupo Transatlantic, tras su memorable concierto de 2009 y después de escuchar su nuevo trabajo “Kaleidoscope“, eran enormes. Alrededor de las 20:20 se retiró la tela que cubría la batería de Mike Portnoy y aparecieron los cinco músicos, los cuatro titulares de Translatlantic y Ted Leonard. En esta ocasión la baja de Daniel Gildenlöw hizo que su puesto, como músico de apoyo, lo ocupara el miembro de Enchant y Spock’s Beard, responsabilidad que ejerció con gran profesionalidad, maestría e ilusión. Quizás ilusión sea el adjetivo que mejor defina la actitud de los transatlánticos a la hora de componer y actuar en directo. La comunión entre los miembros de la banda y de ésta con el público se siente en cada nota interpretada y en cada estrofa cantada. Posiblemente las motivaciones personales de cada uno de ellos sean diferentes, pero la suma de las partes hace un conjunto cuasi perfecto.

El recital se inició con la interpretación de Into The Blue, primer tema de su nuevo trabajo Kaleidoscope. Aunque era el primer tema y suele ocurrir que publico y banda están todavía fríos y la interacción es baja, en esta ocasión ese ambiente se creo de inmediato, parecía que ya llevábamos varias horas de concierto y la entrega de músicos y auditorio se encontraba ya a un nivel alto. Tras la suite de 25 minutos el grupo empalmó con My New World, eso sí tras las primeras palabras de Mike Portnoy que actuó como maestro de ceremonias y en las que nos arengó a disfrutar del concierto. Posteriormente se calmaron los ánimos con la balada-single Shine, también perteneciente al disco Kaleidoscope. En este instante llegó uno de los momentos cumbre del recital, la interpretación del meddley perteneciente a su anterior trabajo The Whirlwind, de la que extrajeron los siguientes fragmentos: Overture, Rose Colored Glasses, Evermore, Is It Really Happening? y Dancing With Eternal Glory. Durante la interpretación de Rose Colored Glasses se vivió uno de los momentos más emotivos del concierto; a Neal Morse se le quebró la voz y no pudo seguir cantando aun cuando sus compañeros seguían tocando, en ese momento el publico tomó el relevo de la interpretación vocal y siguió cantando el fragmento correspondiente. Morse se reincorporó, casi entre lágrimas, todos sabemos cual es uno de los motivos principales por los que Morse compone e interpreta y que hace que se entregue de una manera especial. Tras el apoteósico final de Dancing With Eternal Glory se produjo un divertido dueto-duelo entre Ronie Stolt a la guitarra eléctrica y Neal Morse con la acústica y que sirvió como descanso a Trewabas y a Portnoy. Tras este “entremés” llegó el momento de la interpretación del que ya se ha convertido en himno del grupo We All Need Some Light, tema coreado por todo el auditorio de una manera muy intensa. Para no dejar descanso al público la banda siguió con la interpretación de uno de los mejores temas de su último trabajo Dark as The Sky. Tras este tema terminó, teóricamente, el concierto. Los encores fueron All Of The Above y Stranger In Your Soul, para rematar la noche.

Y así finalizó un concierto que no decepcionó en ningún sentido, tanto a nivel de actitud del público como de la calidad y entrega de los músicos. Ted Leonard demostró su calidad y aun siendo un músico de apoyo tomó protagonismo en el momento correcto y de una forma eficiente; Ronie Stolt se confirma como un muy buen guitarrista aunque algo frio, será por su origen nórdico; Pete Trewabas, qué decir del bajista de Marillion, ya lo comenté en la crónica del concierto del 2009, parece que disfruta más con los colegas de Transatlantic que con Hogarth y compañía; y por último Portnoy y Morse que, contrariamente a las apariencias, da la sensación de que han nacido para tocar juntos, la compenetración y la complicidad entre los dos músicos es única.

Y si hay que reprochar algo sería la no interpretación del tema Kaleidoscope, tema que sí tocaron en Madrid, y el hecho de que las 3 horas de 2009 se redujeron a no más de 2 horas 20 minutos. Pero aun así y a pesar de que el concierto no llegó a superar la soberbia actuación que dio la banda en el año 2009 durante la gira de The Whirlwind, cosa ya de por si dificil de conseguir, todos acabamos con una sensación de inmensa felicidad y convencidos de haber asistido a uno de los mejores conciertos que se puede vivir actualmente de uno de los puntales del Rock Progresivo contemporáneo.

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