THICK AS A BRICK (II) JETHRO TULL’S IAN ANDERSON

What-ifs, Maybes, Might-have-beens, Why-nots, Perhaps,…?. Estas son las preguntas que se ha formulado Ian Anderson tras 40 años de la polémica que supuso la descalificación de Gerald Bostock del concurso literario organizado por The Society For Literary Advanced and Gestation, y que tuvo lugar en el año 1972.  Noticia que difundió el St. Cleve Chronicle en su edición del 7 de enero de ese mismo año. La polémica surgió por los cientos de protestas y amenazas que se recibieron tras la lectura en la BBC de la poesía escrita por Bostock y titulada Thick as a Brick. Aunque el motivo que se esgrimió fue que sus padres habían mentido con respecto a su edad, en lugar de 8 años en realidad tenía 10. Como consecuencia de esta descalificación el pobre Gerald Bostock tuvo que recibir tratamiento psiquiátrico y el primer premio fue a parar a manos de Mary Whiteyard, que por el aquel entonces tenía 12 años, por la obra titulada “Él murió para salvar a los niños”, un ensayo sobre ética cristiana. Por suerte el texto se publicó en la página 7 del St. Cleve Chronicle de ese día y sirvió como letra del disco de Jethro Tull, Thick as a Brick. Para más información al respecto es interesante entrar en la versión digital del St. Cleve Chronicle, www.StCleve.com.

¿Qué fue de la vida de Gerald Bostock después del cambio que supuso para él su descalificación del concurso de poesía? Sobre este punto Ian Anderson ha especulado con diversas posibilidades y diferentes caminos que podría haber tomado Bostock y no sólo con respecto a Gerald sino sobre nuestras propias vidas. Anderson reflexiona sobre como pequeños e insignificantes acontecimientos en nuestro camino vital, y que en ese momento no les damos la importancia real que podrían tener, pueden condicionar nuestro futuro de una forma sustancial. De este modo Bostock podría haber sido un banquero, un soldado, un sin-techo, un telepredicador o simplemente un hombre ordinario.

Ian Anderson (sin Martin Barre) vuelve a recuperar con este TAAB II, tras mucho tiempo, un sonido progresivo enmarcado en un disco conceptual. Se ha dicho que segundas partes también pueden ser buenas y éste es el caso. A diferencia del primer TAAB, en el que todo el disco era una suite continua, esta segunda entrega está formada por canciones independientes en las que Ian Anderson mezcla de forma magistral, sinfonismo, Hard-Rock y Folk, conducido perfectamente por su flauta y con ese aire de juglar que da la sensación que recita más que canta, aunque esto sea una secuela del cáncer de garganta que sufrió hace años y que ha hecho que pierda voz con el paso del tiempo.

A pesar de que las primeras audiciones pueden dar una sensación de decepción, con las sucesivas escuchas se va descubriendo la calidad de este trabajo, cosa que siempre es una buena señal en un disco de Rock Progresivo.

Odd chap, life…….

 

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