MARATO COSTA DAURADA 2011 (13/11/2011)

Los maratones están llenos de rituales y lugares comunes. Desde la ingesta generosa de carbohidratos que realizamos el día anterior a la carrera – he descubierto que a diferencia de los deportes de combate el día anterior a una competición puedes atiborrarte de comida y agua sin ningún problema – hasta la recogida del dorsal y en esta ocasión poder elegir la canción que iban a poner en la salida, había dos opciones y evidentemente mi elección fue clara.
Como aperitivo a la carrera el sábado pudimos asistir a una charla a cargo de Chema Martínez, Alex Panayotou y Ricardo Abad– el hombre de las 500 maratones – en el que pude disfrutar e impregnarme del carisma de esta gente, sus experiencias y de la pasión que ponen en la preparación y la realización de sus metas y desafíos.

Mi objetivo para este, mi segundo maratón era acabar en 3 horas 45 minutos y debo decir que desgraciadamente no he podido lograrlo, aunque he bajado la marca de mi anterior maratón. Mi tiempo final ha sido de 3:53.
Una de las ventajas del Marató de la Costa Daurada es la de disponer de liebres para diferentes tiempos. Mi intención era seguir la liebre de 3:45 y confiaba en mantener su ritmo durante todo el recorrido.
La primera mitad de la carrera me he encontrado bastante bien y cómodo siguiendo el ritmo del grupo. Aunque a partir del medio maratón me ha costado seguir el ritmo y he estado haciendo la goma hasta el kilómetro 23. En el grupo ha habido unos momentos de duda sobre si los puntos kilométricos estaban bien situados porque de pasar de ir a un ritmo más o menos cómodo en el punto del medio maratón la liebre ha pegado un tirón que nos ha costado seguir a muchos.
A partir del Km 23 he empezado a perder el contacto y la carrera se ha convertido en una dura lucha individual, en la que he ido perdiendo tiempo sobre los tiempos teóricos de paso. Aún así no me dio la sensación de haber sido a causa de un desfallecimiento. He ido alternando kilómetros en solitario y kilómetros acompañado de otros compañeros.
En el Km 30 estaba yendo unos 3 minutos por encima del tiempo previsto. Aunque los peores momentos han sido a partir del Km 35, donde he empezado a sufrir la crueldad con la que esta carrera castiga a los osados que desafían su distancia y se ha cumplido otro de los tópicos: “¿qué estoy haciendo aquí?” y “no voy a correr ninguna maratón más en toda mi vida”. Pero como siempre en estos casos se aprietan los dientes y se sigue adelante aunque más con la cabeza que con las piernas.
He de reconocer que el hecho de saber que no iba a hacer el tiempo fijado ha hecho que aparte de la mente me hiciera tirar una cierta rabia por no poder cumplir mi objetivo. Pero al final se cruza la línea de meta y la satisfacción va apareciendo a medida que pasan los minutos y ya se está pensando en correr otra maratón y en prepararla con muchas más ganas.

Nos vemos en el 3:45.


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