DOPAJE

Hacía tiempo que quería escribir sobre el doping en el deporte, y ahora con los últimos acontecimientos ocurridos en el mundo del atletismo ya no tenía excusa para no hacerlo. Los que nos movemos de una manera u otra en el mundo del deporte nos sentimos especialmente sensibles a casos como el ocurrido hace poco, aunque en cierta manera estamos tristemente acostumbrados a que ocurran estas cosas. También es cierto que no por el hecho de no ser la primera vez que ocurre no me cueste asumirlo y no me resulte una situación especialmente triste.

Hemos visto caer mitos, especialmente en el ciclismo – y el caso Contador es el último de ellos -, y ahora le ha tocado el turno al atletismo, y además con la que es la reina del atletismo español, Marta Domínguez. La situación que se está viviendo con Marta es comparable, a nivel mediático, con la que ocurrió hace unos años en Estados Unidos con Marion Jones, y la decepción en España ha sido similar.

Llegados a este punto, y sin querer justificar nada, hay que tener en cuenta la situación en la que se encuentran muchos deportistas, de los llamados deportes minoritarios, que no solo están preocupados por obtener un resultado deportivo brillante sino que incluso su aspiración es conseguir una beca para poder entrenar una año más y seguir estando entre el grupo de deportistas “elegidos”. Precisamente la diferencia entre conseguir una beca o irse para casa es de un par de décimas o de unos centímetros.

Una de las cosas que siempre me ha indignado en relación con el trato que se da a los deportistas que han dado positivo en un control es la cuestión de por qué no fiscalizamos de igual manera al resto de deportes. Creo que no importa el hecho de hacer trampas y doparse para conseguir un resultado, realmente lo que criticamos es el hecho de que los hayan pillado. Pocos ponen en duda un resultado queriendo no saber como se ha conseguido. En este sentido hay que tener en cuenta la presión de controles a la que se ven sometidos ciclistas, atletas y otros deportistas de disciplinas que podríamos considerar como chivos expiatorios. ¿Alguien cree que no saldrían más resultados positivos en el fútbol, baloncesto,… si estuvieran sometidos a los niveles de control de estos otros deportistas? ¿Alguien cuestiona a los jugadores de la NBA donde el doping está más o menos permitido? ¿Alguien recuerda el positivo, en su época de jugador, de uno de los entrenadores actuales más valorado y con mayor prestigio?

Como siempre he pensado que no somos ajenos a las cosas que ocurren en el mundo, y que en el fondo todos somos culpables de estas y otras situaciones, igualmente lo pienso en este caso. Todos queremos ver etapas épicas en el Tour de Francia, con muchos puertos de montaña, saber que hay un tipo que puede batir el record del mundo de los 100m cada año, ver mates imposibles en un partido de baloncesto, ver dos boxeadores peleando los 12 asaltos de un combate como si fuera el primero y que Ronaldo jugara la final del mundial de fútbol de Francia 98 con Brasil aún no estando en condiciones para hacerlo. ¿Consumiríamos deporte como espectadores si este no fuera así? Más allá del hecho deportivo en el mundo profesional están los patrocinadores, los contratos televisivos, la venta de camisetas y el dinero que se mueve alrededor de estas personas y eventos.

Si desde la faceta profesional del deporte podría, hasta cierto punto y en ciertas condiciones, admitir ayudas externas para los deportistas en beneficio del espectáculo y amparándonos en su profesionalidad, al fin y al cabo es su trabajo, la situación es más preocupante en el deporte aficionado. No voy a descubrir nada nuevo, sobretodo para la gente que se mueve por los gimnasios, si digo que existe un movimiento de sustancias dopantes entre gente cuya máxima aspiración es ser el campeón del barrio o simplemente conseguir una determinada estética sin demasiado esfuerzo y sin tener ningún conocimiento de farmacología ni de fisiología. Al fin y al cabo un deportista profesional tiene a su alrededor multitud de médicos y está controlado al milímetro cosa que no ocurre en el gimnasio de la esquina.

En esta cuestión, como en todas las de la vida, las caras y los puntos de vista son muchos; y ante noticias como esta es fácil simplificar y generalizar. Aunque en realidad las aristas son muchas.

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